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CULTURA Y IDENTIDADES CATALANES
Situado
en el límite norte de la Comarca del Pirineo Oriental, el plateau del Capcir es
el altiplano cultivado más alto de Europa. Orientado de Norte a Sur, este
altiplano constituye una zona geográfica donde el clima difiere de otros valles
y altiplanos vecinos. Geografía e Historia han condicionado el espíritu y el
carácter de las poblaciones autóctonas fuertemente arraigadas a su identidad
Catalana y Pirenaica.Constituyendo
el punto culminante del alto Valle de l’Aude, el plateau es dominado por los
majestuosos picos du Péric (2820 m) y el de Madres. Situado sobre la antigua
traza de la Vía Franciscana Superior que unía Alet y Llivia, el Capcir ha
representado una zona limítrofe entre dos antiguos condados, Cerdanya y
Carcasonne, pero igualmente entre dos países, Francia y España hasta el Tratado
de los Pirineos en 1659. Este país antiguamente dependiente de Pagus Redensis
además del reinado visigótico de Toulouse y el Conde de Cendanya, no puede
disociar su crisol catalán, incluso que partir de 1318 estas tierras
pertenecieron a la diócesis occitana de Alet hasta el 1970.
El
Pueblo de Les Angles, donde su primera mención se remonta al año 966, se
construyo sobre lo contrafuertes del macizo de Llaret, es el mas elevado del
Plateau (1655 m). Este se constituyo en tanto que tal autor de su antigua
“Mansus” se torno “Castrum” bajo Alfonso II de Aragón. Propiedad de el Señor
Abad de Saint Michel de Cuixà del siglo XII al XIII, el pueblo se desarrollo
gracias a la actividad silvícola, ganadera y agrícola hasta 1964 donde la
actividad económica va progresivamente permutando hacia una economía turística y
de deportes de invierno.La
población, se resigno a luchar durante siglos contra los elementos climáticos, y
jugando principalmente con las dos estaciones para conservar su particularismo
Pirineismo, su lengua y su identidad catalana.
El
lenguaje con acentos cálidos, las sonoridad particular de la música local, los
colores vivarachos y armonios de sus vestidos tradicionales y los olores de su
gastronomía han flirteado con la tranquilidad de los bosques milenarios, los
tañidos de sus rebaños, el aire puro y perfumado de sus pradera y la calida luz
de este rincón del paraíso
Museo
a cielo abierto, por las riquezas romanas, barrocas de los pueblos que componen
el territorio, os podrá sorprender un desfile de Gigantes o todavía por una
procesión que parece surgir de tiempos antiguos. Puede que os dejéis envolver
por el dulce perfume de una “Chocolatada” o también por el embriagador olor de
una “Olla Barrejada” a menos que el perfume del jamón despierte vuestros
sentidos.La
montaña catalana es esto. Un lugar encantador donde la tradición, la cultura se
codean con la modernidad de nuestra estación de montaña quien se os abre en
todas las estaciones.
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